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San Alberto Hurtado

Crónica salida 7 de febrero

Este viernes pasado había un buen grupo de jóvenes en la parroquia preparados para salir. Que bien, que gusto da verlos allí!!!!

El recipiente de cristal donde vamos depositando los azucarillos que, entre todos, vamos recogiendo de los que sobran en los bares y cafeterias, estaba ya casi lleno!!!! Es un bonito gesto que sirve de termómetro de las ganas y la ilusión que ponemos en cada una de estas salidas.

Este viernes para hacer la ruta del Paralelo éramos nueve personas pero esta vez llevábamos una nueva incorporación, Angi, de 12 años, que era la primera vez que venía al apostolado y sería la encargada de llevar la bolsa de los vasos y los azucarillos.

Nada más entrar en la avenida Paralelo, hicimos una primera parada para ofrecer una bolsa de comida a un señor que pedía, quiso la bolsa sin dudarlo y mi sorpresa fue que, al acercarme a el, vi que del cuello de la chaqueta le colgaba un rosario de plástico blanco. Era uno de los nuestros!!! Se me escapó una sonrisa.

Un poco mas adelante habia un hombre que estaba durmiendo en su «casa» hecha con cartones. Quiso la bolsa de comida y también el rosario y que rezaremos con el.

El nos indico que, más adelante, junto a la fuente, había dos compañeros más. Nos acercamos a ellos. Los dos estaban hablando y bebiendo vino en tetrabrik. Todo apuntaba a que hacía horas que estaban allí hablando y bebiendo. Uno de ellos se llamaba Samuras, de Georgia, quiso café pero dijo que leche no bebía desde que era pequeño. Hablaba sin parar y gesticulaba mucho, pero se le entendía muy poco.

Su compañero de esquina y tragos era Roman, de Armenia, que quiso dos cafés solos y decía todo el rato riendo: «si se puede». Los dos quisieron rezar y también los rosarios.

Samuras era protestante y nos enseñó cómo se santiguan ellos.

Paramos también en el portal donde, en una salida anterior, habíamos encontrado un grupo de chicos jóvenes somalíes que estaban pendientes del asilo político. Había solo tres de ellos y quisieron ropa y comida.

Luego fuimos a un portal que conoce bien el padre Felipe y allí estaba Armi, también de Armenia, hablamos con él, quiso la bolsa de comida y nos comentó que sus compañeros Santiago y Marc estaban en el albergue. Armi nos dijo que necesita unas bambas del 44.

En el mismo portal, unos metros más alla, y durmiendo sola nos esperaba nuestra querida Gertrudis.  Que buenas carcajadas nos sacó Gertrudis la otra noche!!! Quiso de todo: dos vasos de caldo, un bolso, dos pares de zapatos, ropa interior, un abrigo y nos dijo que necesitaba un jersey de cuello alto!!! Al padre Felipe le dijo que dejase de rezar por sus feligreses porque no le hacían caso y le preguntó si hablaba con Dios. El padre le contestó que sí.

Gertrudis quiso rezar con nosotros.

Luego nos dirigimos al Pavelló Municipal d’Esports y allí, como siempre, había un buen grupo repartido entre colchones en el suelo e iglús de cartón. En la parte de atrás estaba Alex, de Bulgaria, que quiso la bolsa de comida, el caldo y un café con leche pero no quiso rezar.

Nos quedaban ya muy pocas bolsas de comida y aun nos faltaba llegar a Drassanes donde sabemos que, todo lo que llevamos de comida, desaparece enseguida.

Al llegar a Drassanes vimos que había muy poca gente y nos contaron que los han  echado de allí y ahora están en un descampado muy cercano, girando la esquina de donde estaban habitualmente. Donde siempre, había solo una pareja joven. Ella temblaba y le dimos un saco de dormir y 2 cafés solos.

Luego se acercaron a nosotros varios chicos que ya nos conocen y nos pidieron bolsas de comida y ropa de abrigo. Tambien querían mantas pero no llevábamos ninguna.

Al padre Felipe se le acercó una pareja joven que le dijeron que eran trabajadores sociales y quisieron saber quiénes éramos, qué hacíamos…les pareció muy bien la labor del apostolado.

Ya no teniamos mas bolsas de comida y, allí, decidimos despedirnos rezando en grupo y pidiendo perdón por si no habíamos sabido reconocer a Jesús, a Dios, en alguno de sus más pequeños. 🙏

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